Morgan Stanley proclama que la IA física y el espacio serán el “nuevo motor” de la economía; aumenta participación en SpaceX (SPCX.US) con un precio objetivo de 300 dólares
Morgan Stanley publicó un informe de investigación sobre inteligencia artificial física, el espacio y SpaceX (SPCX.US), considerando que los robots y la industria espacial remodelarán el panorama económico global, y que su impacto es comparable al de la electricidad en la economía moderna.
Según ha podido saber APP de Zhitong Finance, Morgan Stanley ha publicado un informe de investigación sobre AI física, el espacio y SpaceX (SPCX.US), estimando que la robótica y la industria espacial remodelarán la estructura económica global, cumpliendo un papel similar al de la electricidad en la economía moderna. La entidad otorga una calificación de sobreponderar a SpaceX, con un precio objetivo de 300 dólares, lo que implica un notable potencial alcista respecto a su precio actual. Destacan que la valoración de mercado actual solo refleja el valor de Starlink y las actividades aeroespaciales, mientras que el valor de opción de la AI corporativa y la computación orbital casi no está incluido en el precio de la acción. No obstante, advierten de la presencia de múltiples incertidumbres en el sector, como iteración tecnológica, factores geopolíticos o una comercialización inferior a la esperada, por lo que aconsejan a los inversores una visión crítica de las oportunidades industriales a largo plazo.
El banco considera que la tecnología robótica y la industria espacial van mucho más allá de ser otra tecnología emergente: ambos sectores están profundamente ligados a nivel económico, tienen un gran valor militar y pueden generar efectos sociales disruptivos. Analizar la economía ignorando la AI y la industria espacial sería comparable a interpretar la economía moderna sin tener en cuenta la electricidad. Esta transformación podría tardar décadas en materializarse completamente, pero los inversores pueden empezar a posicionarse desde ahora para prepararse de cara a la próxima era de vanguardia.
En vísperas de una era en la que la inteligencia artificial está a punto de pasar del mundo digital al físico, el banco resume diez principios clave que los inversores deberían tener en cuenta:
1. Todo lo que pueda automatizarse, probablemente terminará automatizándose. Las máquinas que no incorporen inteligencia artificial acabarán siendo reliquias, como los dispositivos steampunk de la era victoriana. Todas las máquinas con valor económico significativo y funciones productivas reales deberían ser capaces de recopilar datos y basarse en AI para el razonamiento, formando grandes clústeres de inteligencia física.
2. Es probable que China y EE. UU. tengan que cooperar. Los titulares seguirán reflejando volatilidad geopolítica, pero el banco considera que será difícil aislar completamente los productos y cadenas de suministro chinos del mercado estadounidense. En los próximos años, podríamos ver automóviles chinos fabricados en EE. UU. y robots ensamblados localmente con engranajes, motores, imanes, sensores y baterías de origen chino en gran proporción.
3. China lidera el campo de la AI encarnada. EE. UU. tiene ventaja en modelos de AI avanzados, pero el núcleo de la robótica está en la manufactura. Diversos robots (equipos de detección) recolectan datos que se retroalimentan a las fábricas para iterar y actualizar la tecnología a gran velocidad, en una especie de “evolución darwinista robótica”. Dentro de cinco años, la ventaja de China en robots de AI podría ampliarse aún más respecto a la actual.
4. La inteligencia artificial física tiene un claro carácter dual civil-militar. Hay solapamientos significativos entre la robótica AI de uso doméstico, industrial y la defensa, y poco más hace falta decir al respecto. Se recomienda consultar los informes de Kristin Liwag y Justin Long, analistas aeroespaciales y de defensa de Morgan Stanley en EE. UU., sobre sistemas de armas autónomos, quienes han tenido un verano especialmente ajetreado.
5. EE. UU. debe reconstruir su capacidad manufacturera local. Para mantener la competitividad en la AI física, es necesario reconstruir de forma masiva la industria interna. Se da aquí una paradoja: la ambición china por AI física podría ser el mayor catalizador de reindustrialización estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial, con la creación potencial de millones de puestos de trabajo en EE. UU.
6. Las cadenas de suministro de minerales críticos de EE. UU. necesitan reestructurarse. El despliegue de miles de millones de robots y millones de toneladas enviadas al espacio incrementará la demanda de minerales en órdenes de magnitud. En el futuro, los inversores deberán familiarizarse más con la tabla periódica de los elementos.
7. Revisar la formación y el sistema de capacitación profesional. Se necesita más electricistas, fontaneros, soldadores, trabajadores de la construcción, técnicos HVAC, así como astrofísicos, geólogos, expertos metalúrgicos y especialistas en manufactura. Para reconstruir la industria americana hace falta una base robusta de talento técnico. Según el banco, la escasez educativa en este ámbito está notablemente subestimada por el mercado.
8. La AI enfrenta desafíos de imagen pública: ¿cuándo llegará el “AI físico a 5 dólares diarios”? Actualmente, los movimientos sociales anti-AI y anti-centros de datos ocupan espacio en los medios. En los comienzos de la industria automotriz también hubo protestas masivas por motivos medioambientales, de seguridad y empleo. No fue hasta que Henry Ford instauró en 1914 el salario diario de 5 dólares que se resolvieron estos conflictos y millones pasaron a empleos bien remunerados. La industria de la AI física necesita un acontecimiento emblemático similar.
9. Enfocarse en la colaboración intersectorial. En la segunda revolución industrial (finales del XIX y comienzos del XX), gigantes de la industria forjaron alianzas: acero (Carnegie), automóviles (Ford), petróleo (Rockefeller), electricidad (Edison), neumáticos (Firestone), construyendo juntos infraestructuras críticas que aún hoy se usan. La próxima generación de AI física igualmente dependerá de colaboraciones complejas motivadas por competencia, recelo, interdependencia y afán de lucro.
10. El espacio juega un papel clave en la economía inteligente. El valor de la infraestructura espacial para convertir energía a gran escala en cómputo inteligente está subestimado. El espacio proporciona energía gratuita, ambientes naturalmente fríos y vastos territorios, sin los conflictos vecinales terrestres. Si SpaceX logra recuperar el Starship (esperado en torno al vuelo 15), el coste de uso del espacio orbital podría caer otro orden de magnitud.
¿Cómo evaluar las acciones de SpaceX?
Desde una perspectiva macro, el banco prevé que, en los próximos 10‑15 años, durante la recomposición de capacidades espaciales estadounidenses frente a la competencia geopolítica, la economía espacial en EE. UU. creará cientos de miles de empleos tecnológicos bien remunerados; la AI física y la industria robótica darán lugar a millones de puestos de trabajo.
Actualmente, el espacio, la comunicación satelital y la AI empresarial tienen fundamentos sólidos, sumado a unos resultados del segundo trimestre más optimistas, y la salida a bolsa no ha generado la presión bajista que temía el mercado. Los inversores deberían reconsiderar el valor de inversión en SpaceX.
El precio actual de la acción ronda los 150 dólares y la relación precio/ventas del segmento de AI empresarial es apenas de un dígito, con la opción de valor de la AI orbital prácticamente no reflejada en la cotización.
En una simulación de sensibilidad, cada 1 GW de potencia añadida (a 50 dólares/vatio, con un margen incremental del 70% y una valoración a 10 veces EBITDA) suma 27 dólares al precio por acción, aproximadamente un 20% del precio actual. El banco prevé que la potencia llegará a 4,9 GW al cierre del ejercicio 2027, mientras que la meta interna de la compañía se acerca a 10 GW.
SpaceX utiliza una valoración por suma de partes: segmento espacial, comunicaciones y AI (desglosando X&Grok y AI corporativa). El precio objetivo de 300 dólares se compone de: segmento espacial 8 dólares, comunicaciones 118 dólares, X&Grok 8 dólares, AI corporativa 165 dólares.
El periodo de previsión se extiende hasta 2040, con la fecha base de valoración el 30 de junio de 2027; coste promedio ponderado del capital 11,1%, coste de capital propio 11,9%. Por riesgos de ejecución, se aplica un descuento del 50% a la valoración del segmento de AI corporativa. Las tasas de crecimiento anual a largo plazo son: segmento espacial 4,0%, comunicaciones 4,5%, X&Grok 3,0%, AI corporativa 5,0%. La ratio EV/EBIT/tasa de crecimiento es de 0,46.
Los riesgos son tan notorios como las oportunidades. El alza depende de la reutilización del Starship, la expansión de usuarios de Starlink y la capitalización comercial de la AI empresarial; si la iteración de cohetes se ralentiza, el CAPEX de computación supera lo previsto o se alargan los plazos de los proyectos, la empresa enfrentará mayor presión financiera y dilución de capital. Además, retrasos regulatorios o cambios políticos pueden alterar el ritmo de implantación de los negocios.
La AI física y la computación espacial son sectores a largo plazo; las ganancias industriales tardarán décadas en cristalizar, por lo que los resultados a corto plazo son difíciles de concretar. Para los inversores, SpaceX es una opción de crecimiento enfocada al futuro que no debe analizarse bajo el mismo marco de valoración de las tecnológicas convencionales. Se debe ponderar plenamente el potencial de fallos técnicos y la posibilidad de que la comercialización sea menor a la esperada.
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