Nvidia (NVDA.US) planea invertir 3.000 millones de dólares en SB Energy: de vender chips a asegurar la cadena "electricidad - campus - potencia de cómputo" de OpenAI
Analistas señalan que Nvidia podría involucrarse anticipadamente en una etapa clave que determina si se pueden cumplir los pedidos de GPU, invirtiendo en la empresa desarrolladora de centros de datos de OpenAI.
Según The Information, Nvidia está en negociaciones con SB Energy, subsidiaria de SoftBank, para una posible inversión de hasta 3.000 millones de dólares estadounidenses; esta última está desarrollando un proyecto de centro de datos a gran escala en Ohio para OpenAI. De concretarse la operación, su significado iría más allá de una simple inversión financiera, ya que Nvidia seguiría avanzando para pasar de ser un proveedor de chips de IA a convertirse en un actor capitalista dentro de proyectos de infraestructura de IA.
En esta etapa, la información sigue siendo únicamente "negociaciones" y "hasta 3.000 millones de dólares", y los detalles como el porcentaje de la inversión, el destino de los fondos, el tamaño del proyecto, el esquema de suministro eléctrico, las condiciones para la compra de chips y si será parte del sistema “Stargate” aún no han sido revelados. Analistas señalan que Nvidia podría, mediante inversiones en los desarrolladores de centros de datos de OpenAI, involucrarse anticipadamente en un eslabón crucial que determinará si se pueden cumplir los pedidos de GPU.
Esto está en línea con los últimos movimientos de Nvidia en torno a OpenAI en los últimos años. La colaboración entre ambas partes se remonta a 2016. Cuando OpenAI anunció el plan “Stargate” en 2025, mencionó explícitamente la estrecha colaboración con Nvidia desde 2016. En enero de 2025, "Stargate" anunció que planeaba invertir 500.000 millones de dólares en los siguientes cuatro años para construir infraestructura de IA en Estados Unidos, contando con SoftBank, OpenAI, Oracle y MGX como inversores iniciales; SoftBank se encarga de la parte financiera, OpenAI de la operativa, y Nvidia fue mencionada junto a Arm, Microsoft, Oracle y otros como socios tecnológicos clave. Para entonces, Nvidia ya no era solo un proveedor de hardware, sino que se había integrado al núcleo del ecosistema de diseño, despliegue y operación de sistemas de cómputo.
La verdadera capitalización de esta relación ocurrió con la carta de intención firmada en septiembre de 2025. Nvidia y OpenAI anunciaron un plan para desplegar al menos 10 GW de sistemas de Nvidia, equivalentes a millones de GPUs; Nvidia invertiría progresivamente en OpenAI conforme se desplegara cada gigavatio de sistema, hasta un tope de 100 mil millones de dólares, apuntando a que el primer gigavatio esté operativo en la segunda mitad de 2026 usando la plataforma Vera Rubin. El comunicado también declara que OpenAI elegirá a Nvidia como su socio prioritario de cómputo y redes estratégicas en la expansión de sus fábricas de IA. Es decir, Nvidia intenta concretar un círculo virtuoso en el que “la inversión financia infraestructura—la infraestructura promueve la implementación de GPUs—los modelos y el software optimizan a su vez el desarrollo del hardware”.
La posible inversión en SB Energy puede interpretarse como una extensión aguas arriba de este círculo. Las limitaciones en la competencia por el entrenamiento e inferencia de grandes modelos ya no sólo involucran el suministro de chips, sino también terrenos, conexión a la red, equipos eléctricos, sistemas de refrigeración, construcción de campus y financiación de proyectos. Para Nvidia, aun si el rendimiento de las GPUs sigue mejorando, si los centros de datos no obtienen energía estable, o si los plazos de construcción se retrasan por cuestiones de financiación y permisos, enormes pedidos podrían no traducirse en ingresos según lo planeado. Invertir en desarrolladores como SB Energy podría permitirles asegurar escenarios de despliegue antes y reducir el riesgo de que la expansión de sus clientes se vea limitada por el suministro eléctrico o por la infraestructura de campus.
SoftBank también juega un papel especial en este esquema. Como responsable financiero de “Stargate”, SoftBank debe dividir grandes compromisos de capacidad en proyectos concretos que sean financiables, construibles y conectables a la red. Si Nvidia acepta participar accionariamente en plataformas energéticas o de campus, aportaría capital industrial de referencia al proyecto y aumentaría la confianza de los bancos en la compra de equipos y arrendamientos a largo plazo. El 10 de agosto, Nvidia también anunció la creación de una plataforma independiente de financiación de cómputo junto a Apollo, BlackRock, Blackstone, Brookfield, Goldman Sachs y KKR, con planes de movilizar más de 500 mil millones de dólares de capital externo. Esto revela que su estrategia ha evolucionado de “vender hardware de alto valor” a “convertir todo el ecosistema de fábricas de IA en activos financiables”.
Sin embargo, este modelo también conlleva riesgos. Primero, que Nvidia invierta en clientes clave y en la cadena de infraestructura podría generar preocupaciones de un crecimiento circular donde la inversión de capital retroalimenta las órdenes de chips. Segundo, proyectos del orden de 10 GW son sumamente sensibles a la red eléctrica, transformadores, capacidad constructiva y costos de financiación, pudiendo sufrir retrasos. Tercero, OpenAI no apuesta solo por Nvidia y seguirá diversificando su hardware y socios en la nube para mitigar riesgos de suministro. Cuarto, los reguladores también podrían poner mayor atención a la creciente integración entre fabricantes de chips, empresas de modelos, plataformas de nube y activos energéticos.
Por eso, lo más interesante del rumor sobre los 3.000 millones de dólares de SB Energy no es el monto en sí, sino si Nvidia realmente está expandiendo los límites de la competencia hacia “la capacidad de proveer energía y de entregar centros de datos”.
Descargo de responsabilidad: El contenido de este artículo refleja únicamente la opinión del autor y no representa en modo alguno a la plataforma. Este artículo no se pretende servir de referencia para tomar decisiones de inversión.
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