Anthropic publica nuevamente: ¿Cómo será la economía en la era de la IA?
El equipo de economía de Anthropic publicó un modelo de escenarios económicos relacionados con la IA, centrado en tres guiones: un crecimiento moderado y gradual, una transformación significativa que duplica el PBI, y un escenario extremo donde el crecimiento anual es del 15% pero una gran cantidad de trabajadores del conocimiento pierden su empleo. El modelo considera el trabajo como "paquetes de tareas", analizando los efectos de mejora y sustitución de la IA para diferentes tipos de tareas. Anthropic enfatiza que la imagen económica de 2030 no está definida, y que lo clave es garantizar que los beneficios de la IA se compartan ampliamente.
¿La IA traerá un crecimiento económico sin precedentes o desencadenará una ola masiva de desempleo? ¿O será ninguna de las dos cosas, o tal vez se encamine hacia un futuro que aún no hemos previsto?
El equipo de economía de Anthropic publicó recientemente un modelo de escenarios económicos que intenta cuantificar el impacto potencial de la IA en el empleo, el crecimiento y los salarios, y lo presenta como una herramienta interactiva abierta al público para que cualquiera pueda previsualizar el panorama económico correspondiente según su propia evaluación de las capacidades de la IA.
El modelo se centra en tres escenarios: desde el “escenario moderado” de progreso gradual, pasando por el “escenario de cambio sustancial” donde el crecimiento económico se duplica, hasta el “escenario extremo” en el que el crecimiento anual del PBI alcanza el 15% y desaparecen una gran cantidad de trabajos de conocimiento.
La investigación muestra que, en la mayoría de los escenarios, el desempleo y las fluctuaciones salariales permanecen dentro de los rangos históricos normales; pero en el escenario extremo, los trabajadores del conocimiento enfrentan caídas salariales e incluso desempleo de larga duración, mientras que la proporción del capital en los resultados económicos aumenta notablemente.
Anthropic señala que este modelo y otras investigaciones se utilizarán para guiar los estudios sobre el mercado laboral que la compañía financia, así como para respaldar recomendaciones de políticas, con el objetivo de asegurar que los beneficios económicos de la IA se compartan ampliamente en toda la sociedad.
La versión actual del modelo es la v1.0, publicada en septiembre de 2026. Los investigadores reconocen que el modelo tiene varias limitaciones y que seguirán actualizándolo de forma continua.
Redefiniendo la economía: todo trabajo es un “paquete de tareas”
Para entender cómo la IA puede influir en la economía, primero debemos romper con nuestra concepción tradicional de “trabajo”. En el modelo de Anthropic, ningún trabajo en la economía es simple: todos están compuestos por una serie de “paquetes de tareas”.
Tomemos como ejemplo el día de una enfermera: su trabajo incluye recorrer las habitaciones, extraer sangre, hacer el triage de pacientes, registrar los signos vitales, pedir insumos para las salas, entre otros. ¿Qué cambia en este “paquete de tareas” con la intervención de la IA?
- Algunas tareas sólo pueden ser realizadas por humanos: por ejemplo, bañar a los pacientes, donde la IA no tiene incidencia.
- Algunas tareas serán potenciadas por la IA: la IA puede ayudar a las enfermeras a redactar de forma más rápida y eficiente las guías de alta, monitorear pacientes de manera remota o planificar turnos.
- Algunas tareas serán completamente automatizadas: como registrar signos vitales o pedir insumos, tareas que la IA puede asumir por completo.
- También surgirán tareas completamente nuevas: la historia muestra que las nuevas tecnologías crean nuevos trabajos, como la futura necesidad de enfermeras para revisar los resultados de triage realizados por la IA, o para evaluar los planes de atención que presente la IA.
¿El resultado? A medida que la IA se integra en el trabajo, la productividad de la enfermera aumenta drásticamente, permitiéndole dedicar más tiempo a interactuar con los pacientes. Cuando esta “transformación a nivel de tareas” ocurre millones de veces por día en todo el país y en diferentes industrias, se conforma una economía emergente con un valor proyectado de más de 30 billones de dólares.
El PBI, el mercado laboral y la proporción salarial de los trabajadores dependerán de la velocidad y el alcance con que las tareas sean fortalecidas o automatizadas por la IA.

Ensayando el futuro: tres posibles guiones
La dirección futura de la economía dependerá de la velocidad de evolución de las capacidades de la IA y de su adopción en los distintos sectores. Anthropic destaca en su informe tres escenarios macroeconómicos radicalmente distintos.

El primero es un escenario moderado, de beneficios graduales.
En este guion, el impacto económico de la IA es similar al que tuvo la expansión de Internet. Impulsa el crecimiento real de la economía, pero las tasas de crecimiento se mantienen dentro del rango histórico generado por otras tecnologías; todo ocurre gradualmente. Incluso cuesta detectar un impacto disruptivo de la IA en los datos macroeconómicos inmediatos.

El segundo escenario es el cambio significativo: una revolución para el trabajo intelectual.
Para 2030, la IA tendría la capacidad de ejecutar la mitad de los trabajos de conocimiento (mayormente de manera autónoma), aunque no se adoptaría plenamente en todos los sectores. El crecimiento económico sería el doble del ritmo normal. Algo a destacar: los salarios de los trabajadores del conocimiento se estancarían, mientras que el resto de los trabajadores se beneficiarían.

La encuesta realizada por Anthropic en agosto a más de 10 mil estadounidenses mostró que la mayoría de las personas coincide con este escenario: para 2030, el PBI sería un 10% más alto que sin IA, y el desempleo total alcanzaría alrededor del 5%.
El tercero es el escenario extremo, donde emerge una transformación económica profunda.
En este contexto, la IA supera a los humanos en casi todas las tareas de trabajo de conocimiento, realiza el trabajo casi por completo de forma autónoma y prácticamente no crea nuevas tareas de conocimiento para los humanos. Esto solo sería posible si la IA desarrollara capacidad de “mejora recursiva” y fuera adoptada rápidamente.

El resultado es impactante: la tasa anual de crecimiento del PBI llegaría al 15%, duplicando el tamaño de la economía cada 4,5 años. Como sociedad, nos volveríamos más ricos que nunca antes; pero el precio sería la drástica reducción del trabajo de conocimiento y un desempleo que superaría los períodos típicos de recesión económica.
Cuatro verdades duras sobre el 2030
Basándose en este modelo, Anthropic presenta cuatro hallazgos clave que deberían hacer reflexionar a cualquier persona en el mundo laboral.
Primer hallazgo: el pastel económico se agranda, pero podría venir acompañado de un desempleo histórico.
En todos los escenarios, la IA impulsa el crecimiento del PBI y la riqueza social aumenta considerablemente. Pero en el escenario extremo, debido a la mejora recursiva y la rápida difusión de la IA, el desempleo podría dispararse hasta máximos históricos.

Segundo hallazgo: dolorosa reconfiguración profesional.
En los escenarios de cambio significativo y extremo, los trabajadores del conocimiento serán reemplazados masivamente por la automatización. Individualmente, programadores y operadores de call centers quizá deban cambiar su profesión para desempeñar trabajos menos afectados por la IA, como electricistas o enfermeros.
Pero el cambio de rama es sumamente difícil: los trabajadores pueden resistirse al cambio, necesitarán aprender nuevas habilidades y no será fácil encontrar buenos empleos. Cuanto mayor sea el proceso de reconversión, más personas quedarán en períodos prolongados de desempleo.

Tercer hallazgo: polarización salarial, los trabajadores del conocimiento enfrentan baja de sueldos.
Según el modelo, aunque el salario medio de la sociedad aumenta, esto se da sobre todo en el segmento de trabajos no intelectuales. Debido a la menor demanda por trabajo intelectual humano, los trabajadores del conocimiento enfrentarán presiones salariales a la baja.
En cambio, la IA mejora la eficiencia de los trabajos de conocimiento —por ejemplo, permitiendo diseñar e instalar infraestructuras físicas más rápidamente— lo que genera un aumento de la demanda de mano de obra física, impulsando los salarios de los trabajadores manuales.
En el escenario de cambio significativo, los salarios de los trabajadores del conocimiento prácticamente se mantienen; en el escenario extremo, para 2030 caerán más del 10%.

Cuarto hallazgo: el capital se lleva la mejor parte y la porción para los trabajadores se achica.
Hoy, por cada dólar de valor económico creado, aproximadamente 60 centavos van al trabajo y 40 al capital. Pero a medida que la IA asume más tareas, el capital (tecnología y recursos para crear riqueza) será más valioso y demandado, elevando su precio.

La investigación concluye que, en los escenarios de cambio significativo y extremo, la participación del trabajo descenderá notablemente y la del capital aumentará. En el escenario extremo, aunque la economía crezca fuertemente, para 2030 el ingreso total del trabajo apenas cambiará.
La gran mayoría de los trabajadores del conocimiento enfrentará recortes de salario o desempleo; la clase trabajadora tendrá una porción menor de un pastel mucho más grande.
En conclusión: el futuro no está predestinado
Frente a estas predicciones algo duras, Anthropic sostiene que el panorama económico de 2030 no es un destino inevitable. Dependerá de lo que realmente pueda hacer la IA, de cómo empresas y trabajadores la adopten y, sobre todo, de cómo se distribuyan los beneficios financieros generados por esta tecnología.
El equipo de Anthropic también admite que, como modelo económico versión 1.0, esto representa una gran simplificación de la compleja realidad. No considera reacciones políticas, ciclos económicos o el surgimiento de supermáquinas, por ejemplo.
Pero el verdadero valor de este explorador es el de advertirnos: en un futuro de prosperidad extrema impulsado por la IA, el principal desafío ya no será cómo generar crecimiento económico, sino cómo garantizar que los beneficios se compartan ampliamente —y que los costos no sean soportados desigualmente por ciertos sectores, especialmente los trabajadores del conocimiento.
El tren de la era de la IA ya está en marcha; no solo hay que mirar cuán rápido corre, sino también si todas las personas a bordo tienen su propio asiento.
Descargo de responsabilidad: El contenido de este artículo refleja únicamente la opinión del autor y no representa en modo alguno a la plataforma. Este artículo no se pretende servir de referencia para tomar decisiones de inversión.
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